INMARCESIBLE, QUE NUNCA SE MARCHITA

Si pudiera nombrar a esta tierra, bendecida por el sol y las buenas cosechas, le llamaría  FELICIDAD

Si encontrara cómo describir mi despertar cada mañana con el sol filtrándose por mi ventana, sería LIBERTAD.

Si existiera una palabra para este lugar,  MILAGRO, sería la más apropiada.

Por fin, puedo elevar la mirada al cielo y agradecer este valioso regalo de salud y  vida.

Las inmensas montañas a la derecha, el océano azul violeta a mi izquierda y este bosque que nos protege, mantiene nuestros sueños tranquilos y reparadores.

Trabajamos duro para construir nuestro futuro y cuando llega el atardecer, nos sentamos en estas arenas blancas y somos testigos de un espectáculo único.

en mi caminar de a montes
imagen A, Montes Flores

La vida se teje de momentos que se desperezan para hacerse grandes y cambiar el resto de una vida.

El amanecer y el atardecer, como dos enamorados, se fusionan en una línea de tonalidades azules y violetas, en un equilibrio perfecto entre el día y la noche. Y nosotros, privilegiados que vivimos este misterio, sentimos cada emoción que este lugar nos transmite.

Aquí hemos aprendido a reconocer  la inspiración que viaja a través de la brisa.

Saboreamos los nuevos aromas y hablamos con los sonidos del viento.

Aquí, nuestros abrazos y nuestros besos están llenos de infinitud y son para siempre.

Porque nada ocurre por casualidad.

atardecer mijas costa

He aprendido a leer los mensajes que esta naturaleza me envía.

A comprender que trabajar no es lo mismo que vivir y a diferenciar el valor de las cosas intangibles con el precio de los tangibles.

Quizá porque entre el bosque y las montañas, el valor de la vida no se cuenta con monedas, ni el trabajo significa esfuerzo.

Tenemos tantas ganas de continuar, de sentirnos en casa…

Buscar el paraíso y encontrarlo en cualquier rincón, en ese rayo de luz que ilumina las miradas, en el rumor de las caracolas, en una luna colmada de deseos y en la melodía que te inspira y te hace temblar de emoción.

Esto es lo que persevera, lo que al final siempre recordamos ¡las sonrisas a puñados!

En este lugar, la vida es tan simple que te cuesta entenderla.

Las emociones son la energía que mueve este mundo y nuestra labor es sentir.  Sentir desde  las mismas entrañas, dejándose fluir como un río claro, limpio, perenne.

Y en este punto, hemos construido nuestra crisálida y ya no hay vuelta atrás .

bosque y montañas

Pensamientos, inspiraciones, pálpitos, desahogos, melancolías, sorpresas, perseverancia, cansancio, esperanza, ilusión.
Cada uno de estos estados conlleva un cambio radical sin perder nuestra esencia.

De ello va a depender que el día sea  largo y cálido o  se convierta en oscuro y gris. Entonces la línea entre la aurora y el ocaso es tan efímera, que se consume en un instante y el día se transforma en noche y ésta en día en un círculo interminable de oscuridad.
Así que nuestro trabajo es imprescindible. Nuestra felicidad, la piedad que demostremos, la pasión que experimentemos, la alegría que desborde nuestros corazones son mucho más que sentimientos. Es el motor que mueve este mundo.

Yo no entendía este lenguaje. Me ha costado mucho tiempo conocer su propósito, entender cuál era mi lugar.

bosque y fondo marino fantasía

Este mundo me habla y por fin percibo sus raíces y me muevo a su paso.

Me pregunto si existirán otros mundos que alberguen otras almas más grises o quizá más luminosas…

En este en el que habito, cada uno de nosotros somos un engranaje de una infinita cadena de favores.

Nuestras distintas emociones se transmiten y nos alimentan. Son la fuerza que gira este mundo, lo llena de claridad y lo mantiene limpio y seguro para recibir a las próximas almas que están por llegar.

 Nacemos para cuidar y vivir en un mundo. Morimos para cuidar y  vivir otro. Y a este último viajamos con aquellos afectos que nos han acompañado a lo largo de nuestras vidas.

Somos bondad, esperanza,  pasión,  ternura, amor y el conjunto de todo ello nos imprime la energía necesaria para llegar hasta aquí, arropada por las montañas y el bosque de árboles milenarios, llenando de luz y energía este océano azul violeta.

Ahora soy gota de lluvia, espuma blanca o brisa que susurra el amor que recibí y también el que dí. Soy inmarcesible y por fin reconozco el misterio de esta vida que me bendice .

Esta antigua plegaria me ha acompañado hasta aquí y ahora es mucho más que una oración.

Esta historia viene acompañada de estos exquisitos ALFAJORES DE CHOCOLATE de nuestra respostera especial Fiorella y sus cositas ricas. El amor es lo que mueve el mundo y los postres de Fiorella siempre están elaborados con tanto cariño que el resultado son auténticas delicias.

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