Multitud representando una realidad llena de máscaras

Una realidad llena de máscaras

Esta es mi primera entrada.

He crecido en una familia de verdaderos portentos de las letras y desde un principio elegí un camino más de ciencias. Sin embargo, siempre he tenido la escritura como ese tesoro propio, guardado con recelo y que he usado para ordenar un poco el ruido mental.
Hoy me he decidido a escribir de una forma más abierta, no solo para ordenar el ruido mental o meditar a través de la escritura creativa, sino porque las palabras llegan a lugares muy profundos, tienen su propia vibración y sí, también entran en resonancia con lo que cada uno tenemos dentro.

Gran numero de máscaras, representando las diferentes caras que puede tener una persona

¿Cuántas veces has pensado que eras el único en pensar de una forma y de repente has leído algo y has visto que en verdad no era así?

Esa capacidad que tiene la palabra de conectar desde zonas que no se ven con los 5 sentidos pero que se sienten tan reales como lo que puedes ver y tocar. Esa forma de conectar desde la vulnerabilidad.

Y es que todos andamos nuestro propio camino, un camino a veces más llano, otras con un terreno más escarpado, lleno de subidas y bajadas y tropiezos, sobre todo tropiezos. Porque a esta vida nadie viene sabiendo, todos hemos venido a aprender y a disfrutar, aunque se nos olvide muchas veces esto último.

Siempre he pensado que la mayor virtud que tiene el ser humano es la capacidad de conectar, esa capacidad innata que nos hace ser seres sociales por naturaleza. Pero cuando levanto la mirada de mi propio camino, veo que vivimos en un mundo hiperconectado y, sin embargo, son cada vez más las personas que se sienten completamente aisladas. Han olvidado su capacidad para conectarse, dejándolas vulnerables ante internet y la gran llegada de la inteligencia artificial…

Vivimos en un mundo en el que la mayoría de personas cargan una mochila llena de máscaras para proteger su propia identidad, porque en algún momento de su camino aprendieron que era mejor esconder su vulnerabilidad para no sentirse heridos. Un mundo en el que la conexión se resiste porque todas las armaduras hacen un efecto “jaula de Faraday” que te protege, sí, pero también te aisla y desconecta. Son mayoría los que han decidido esconderse tras sus mil máscaras para evitar ser juzgado y herido.

¿Te sientes identificado y te resuenan estas palabras? Durante una época yo mismo mantenía mi armadura y mi yelmo incluso en los círculos más cercanos, hasta que atravesé un momento de quiebre. Esos puntos de inflexión dentro de la gráfica de tu vida que sabes perfectamente que son puntos de no retorno. Una situación que pone toda tu vida patas arriba. Me empecé a dar cuenta de que ese aislamiento no me daba seguridad, ni evitaba el que yo mismo me juzgara. Hay veces que la forma en la que nos hablamos es más dura que cualquier palabra ajena. Empecé a preocuparme por cómo pensaba, por cómo me sentía, por cómo actuaba. Y entonces lo vi claro. Esa lucha contra todas esas máscaras no es con el resto de personas que se las ponen, es contigo mismo. Todos nos hemos puesto máscaras para adaptarnos a situaciones. La famosa ley del espejo: te rechina lo que ves porque es un reflejo de lo que tienes dentro, ya sea porque lo piensas, lo haces, lo reprimes…

Nos escondemos detrás de una máscara para que el mundo no nos hiera, autolimitándonos con patrones de pensamiento que nacen de situaciones hipotéticas de nuestra propia imaginación, de nuestro ego. Al ego le encanta tener el control, se siente cómodo cuando sabe que te dominará a través del miedo, por eso te pone situaciones propias de Hollywood que te harán dudar de ti mismo y ponerte alguna de las máscaras.

Déjame decirte que no puedes vivir con miedo. Una vez leí que todas las decisiones de esta vida las tomas desde el amor o desde el miedo. Analiza las que has tomado hasta ahora desde una u otra posición y piensa en los sucesos que han desembocado.

Ahora pensarás: “qué malo el ego, él es el culpable”. La culpa no es del ego, es nuestra por no asumir nuestra responsabilidad. No olvides que el ego es tuyo, forma parte de ti y sería un error ignorarlo o “encerrarlo”. Lo que sí puedes hacer es enseñarlo y escucharlo. La clave está en permitirte aceptarlo como lo que es, una parte innata de ti mismo.

Cuando pasé por ese quiebre aprendí que debía quitarme las mil máscaras y la armadura, porque para disfrutar y andar mi propio camino es mejor hacerlo sin mucha carga a la espalda. Y para ello es necesario coraje y resiliencia. Y claro que hay miedo porque han sido muchos años y muchas decisiones tomadas bajo la sombra del miedo, pero aunque cueste y aunque te aterre, hazlo. Aunque sea con miedo. Porque una vez que empiezas a actuar desde el amor y conectas desde la vulnerabilidad, la vida se llena de momentos preciosos y gente maravillosa.

Soy Sisu, el caballero sin coraza.

Sisu es una palabra que proviene del finés y significa la combinación de determinación, coraje, tenacidad, resistencia y resiliencia ante la adversidad, especialmente cuando la situación parece superar la fuerza de una persona.

Es la capacidad de seguir adelante e ir “más allá” de los límites mentales o físicos percibidos, manteniendo el propósito contra todo pronóstico.

En psicología se conoce como “potencial de energía psicológica” que permite acciones extraordinarias para superar desafíos muy duros.
Es resiliencia mental, es mirar hacia adentro, a las sombras e integrarlas. Poner en valor esa lucha interna y cómo se gana cuando uno empieza a dejar caer las máscaras y la armadura.

sisu, caballero sin armadura, sin máscaras

Si te ha gustado, comenta tu propia perspectiva, para mi será un placer contestarte y ver los diferentes puntos de vista.

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