DESCUBRIENDO UN NUEVO DÍA QUE VIVIR

Érase una vida sin fascinación.

Érase una  mujer educada en una sola idea, con un único credo.

 La ley en este lugar está escrita con letras de sangre. Lo que está bien y lo que no. Buenas y malas acciones que  abren o cierran las puertas del paraíso.

De  generación en generación se esconden las verdades y se enardecen las mentiras. La exaltación de la hipocresía en su máxima expresión.

Incluso antes de su nacimiento ya se conocía el propósito de su existencia.

Desde niña, le enseñaron a esconder sus emociones, a no empatizar con la amargura, la miseria, el perdón. Aprendió las prácticas necesarias para focalizar todo su ser en conducir a las masas hacia el camino del credo.

 En lo más alto de la pirámide, hay otros como ella. Son los responsables de mantener el equilibrio y la continuidad de esta sociedad.  Se les conoce como “los visibles”. Pero ella, con su oratoria excelente y su maravillosa sonrisa, es  la mejor pastora del rebaño.

Aunque no es capaz de explorar otra realidad que esta vida, siempre inalterable e insensible, reconoce la cara oculta de la luna. Cada nuevo día acepta la calma  que precede a la tormenta. 

Cuanto más se acerca el foco de atención sobre ella, más se enrarece el ambiente que le rodea. 

Poco a poco, esta sensación de insustancialidad se expande a través de la brisa y contagia hasta el aire que respira.  Su cuerpo, su mente colisionan buscando una sintonía que no encuentran.

RAMÉ

Experimenta una inmensa soledad cuando se sumerge entre la multitud que la vitorea. Su mirada siempre extraviada, no encaja en aquel lugar.

A pesar de grabar en su memoria cada palabra, este centrarse en ella  ignorando todo lo demás, no concuerda con su esencia :

“Tienes una misión en la vida. Quererte por encima de todas las cosas. Así la gente te seguirá ciegamente. Vestirán como tú, pensarán como tú. Y serás alabada y te sentirás dichosa”.

Pero ¿por qué, entonces, se siente tan vacía? Amarse a sí misma para ser querida… “el yo” por encima de todo ¿Y dónde queda el respeto a una misma?

Se centra en su respiración y el mundo se detiene.

Es cuando escucha su primer pensamiento:

“Atrae lo que esperas”.

Las entrañas se le remueven como un tsunami sepultando sus creencias.

Y allá en la cresta de la ola, le deslumbra el sol de la mañana. Los colores del océano degradan en violetas el cielo y siente el horizonte a la altura de su mirada.

Alejándose infinitamente del “yo y el mío”,  descubre una visión consciente y positiva.

Es el inicio del despertar.

Y llega su segundo pensamiento:

 “Refleja lo que deseas”.

“¿Pero qué tonterías estás pensando?  ¡Con la cantidad de personas que matarían por tener lo que tú tienes!”

Reconoce la identidad engañosa de aquella voz que dirige sus pasos.

Pero es la última vez que aplaude con una sola mano.

Su tercer pensamiento acalla al ego que ha dominado sus decisiones:

“Conviértete en lo que respetas”.

Entonces observa un insignificante brote verde.

Recuerda la semilla que plantó en aquella tierra árida, consciente que, su mimo y su paciencia convertirán aquel suelo inerte en un inmenso árbol de frondosas ramas.

Tan solo necesita voluntad y fe para que las nuevas entrañas florezcan algún día.

Siente una paz desconocida cuando sus ojos brillan contemplando lo que podría ser.

Ha abierto  la puerta que le conduce hacia su libertad. Es un camino difícil y solitario.

A lo largo del trayecto, muchas veces, querrá desandar lo andado.  

Pero  ya no hay marcha atrás.

Esconderse no es una opción.

Se le desvela  la  felicidad verdadera y  también el auténtico sufrimiento.

Aceptar las dos caras de la misma moneda es reconocer el equilibrio entre mente y  cuerpo. 

El dolor, intrínsecamente no es malo, como tampoco es bueno sentir regocijo.

En la impermanencia que le rodea está la verdadera armonía.

El cuarto pensamiento desvela la opacidad que oscurece la luz. Aquellos credos que han cegado las voluntades de las gentes se muestran al mundo, descarnadamente. Y la verdad les hace libres.

“Sé lo que admiras”.

Es la hora de volar.

Millones de ojos la ven por primera vez.

En la soledad,  generosa. En la multitud, solitaria. Caótica y hermosa a la vez.

En su retiro se une a otras manos para compartir el verdadero aplauso que ahora resuena sobre el gentío.

Entiende por fin que afrontar su Ego no es una maldición, sino una bendición.

Y el mundo explosiona ante sus ojos y se percibe inmenso, lleno de colores, como su alma.

SOLEDAD

La receta que acompaña a esta historia fue un descubrimiento de aromas y texturas, que pasó a formar parte de mi recetario hace algún tiempo: CALAMARES ESTOFADOS.

Podéis disfrutar todos los bocetos de Pradit junto con estas entradas inspiradas en su maravilloso trabajo en ESCRIBIENDO SIN PALABRAS

Galería de Pradit

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