🥄Un bocado crujiente por fuera, cremoso por dentro y con todo el carácter de la sobrasada
Ingredientes para 15 unidades aproximadamente:
1 paquete de masa para empanadillas | 1 cebolla |
150 gr de sobrasada de Mallorca o similar | Pimienta y sal |
100 gr de queso rallado cheddar o gorgonzolla | albahaca |
Mantequilla | Aceite de oliva virgen |
Introducción
Hay recetas que conquistan por su sencillez y otras que sorprenden por la combinación de sabores. Estas delicias reúnen ambas cosas: la intensidad de la sobrasada, la suavidad del queso fundido y el dulzor de una cebolla pochada lentamente.
Son pequeños bocados que podemos preparar con distintas formas, adaptarlos a una comida informal o servirlos como aperitivo en una ocasión especial. Y, como sucede tantas veces en la cocina, el secreto no está en complicarse, sino en cuidar cada paso.
🌿 Una curiosidad sobre la sobrasada de Mallorca
¿Sabías que la sobrasada mallorquina tiene una historia que se remonta varios siglos atrás? Una referencia histórica recogida por las fuentes gastronómicas de las Islas Baleares aparece en un documento siciliano de 1403. Sin embargo, la sobrasada tal como la conocemos hoy, con su característico color rojizo gracias al pimentón, fue tomando forma durante el siglo XVII.
Su tradición y singularidad quedaron reconocidas en 1996 con la Indicación Geográfica Protegida (IGP), que protege el nombre y el origen de este producto emblemático de Mallorca.
🥄 Receta paso a paso
- Preparamos el relleno
Pelamos la cebolla y la picamos muy fina. La ponemos en una sartén con una pequeña cantidad de aceite de oliva y dejamos que se poche a fuego lento, removiendo de vez en cuando.
La cocinamos sin prisas, hasta que esté muy tierna, ligeramente dorada y haya desarrollado su dulzor natural. No buscamos dorarla rápidamente, sino conseguir una cebolla suave y melosa que equilibre la intensidad de la sobrasada.
Cuando esté en su punto, apagamos el fuego. Añadimos la sobrasada troceada y el cheddar rallado, y removemos para que ambos ingredientes se integren con el calor residual de la sartén.
Dejamos templar el relleno antes de utilizarlo. Si ha quedado demasiado graso o líquido, retiramos el exceso para evitar que las obleas se humedezcan y pierdan su textura crujiente.
- Rellenamos las obleas
Extendemos las obleas sobre una superficie limpia y colocamos una pequeña porción de relleno en el centro, dejando libres los bordes para poder cerrarlas bien.
Podemos darles forma de empanadilla tradicional, de saquito o de pequeño rollito. Lo importante es cerrar bien las uniones para que el relleno permanezca dentro durante la cocción.
- Damos el toque final
Colocamos las piezas en una bandeja de horno cubierta con papel vegetal. Pincelamos la superficie con un poco de mantequilla fundida y añadimos, si nos gusta, una pizca de pimienta molida y albahaca.
- Horneamos
Precalentamos el horno a 200 °C, con calor arriba y abajo.
Introducimos la bandeja y horneamos durante unos 12-18 minutos, vigilando la evolución de la masa. El tiempo puede variar según el horno y la forma de las piezas.
Las retiramos cuando estén doradas y crujientes. Dejamos reposar unos minutos antes de servir, porque el relleno estará muy caliente.
Consejos y trucos de cocina
- La cebolla necesita tiempo: un pochado lento aporta dulzor y suavidad sin competir con la sobrasada.
- Menos es más con el aceite: la sobrasada ya contiene grasa suficiente; basta una pequeña cantidad para cocinar la cebolla.
- El relleno debe estar templado: si lo ponemos demasiado caliente sobre las obleas, puede ablandarlas y dificultar su manipulación.
- No llenemos demasiado las piezas: así podremos cerrarlas bien y evitaremos que se abran durante el horneado.
- Vigilemos el horno: buscamos un exterior dorado, no una masa excesivamente tostada.
Variantes y sugerencias
La misma idea admite otros rellenos. Podemos combinar jamón serrano con queso de cabra, utilizar un paté de nuestro gusto o preparar una versión más sencilla con queso.
También podemos recurrir al hojaldre. En ese caso, cortamos la masa en cuadrados, colocamos el relleno en el centro de una pieza y cubrimos con otra, haciendo pequeños cortes en la superficie y sellando los bordes. Horneamos siguiendo las indicaciones del fabricante hasta que el hojaldre esté bien desarrollado y dorado.
Una misma preparación, distintas formas y muchas posibilidades para presentar una bandeja variada.
¿Cómo las conservamos?
Están más ricas recién hechas, cuando la masa conserva su textura crujiente y el interior sigue cremoso. Si necesitamos prepararlas con antelación, es preferible dejar el relleno listo y montar las piezas poco antes de hornearlas.
¿Cómo las servimos?
Podemos servirlas como aperitivo, en una merienda salada o acompañando una mesa informal. Conviene dejarlas reposar unos minutos antes de llevarlas a la mesa para evitar quemaduras con el relleno caliente.
¡Qué lo disfrutéis!
Esta receta está inspirada en una entrada muy especial de Sempiterno, titulada Partida.
