Tablero de ajedrez

PARTIDA

Autor póstumo: Manuel Bueno Camino

Jaque:

  1. m. Lance del ajedrez en que un jugador, mediante el movimiento de una pieza, amenaza directamente al rey del otro, con obligación de avisarlo, y, por ext., a la reina, sin tal obligación. 
  2. m. Ataque, amenaza, acción que perturba o inquieta a alguien, o le impide realizar sus propósitos. 

Reflexión

En la vida, como en el ajedrez, no siempre basta con conocer las reglas para ganar la partida. Hay que saber observar al contrincante, adivinar sus intenciones y, sobre todo, no confundir sus amenazas con victorias anticipadas.

Algunos jugadores anuncian sus movimientos para prevenirnos; otros, para intimidarnos. Los hay que enseñan sus piezas con la seguridad de quien se cree vencedor antes de tiempo, sin reparar en que “el otro” también sabe jugar. Lo imprescindible para estar a la altura de la partida es aprender a distinguir entre el valor de una pieza y la inteligencia de quien la mueve.

Porque una cosa es dar jaque y otra muy distinta dar la partida por perdida. Lo verdaderamente difícil es descubrir cuándo estamos ante un aviso sincero, cuándo ante un farol y cuándo el peligro ya ha comenzado a mover sus piezas.

A veces, advertir es una forma de protegerse, para dejar claro que conocemos el juego y no nos dejaremos comer las piezas sin presentar batalla.

Claro que tampoco conviene fiarse demasiado. En este tablero, como en tantos otros de la vida, no siempre gana el más fuerte ni el que más alardea de valentía. La astucia, la paciencia y hasta una buena dosis de picardía pueden dar al traste con los planes mejor trazados.

Al fin y al cabo, cada cual juega con las armas que tiene.

Y mientras tratamos de averiguarlo, el tiempo sigue jugando su propia partida. Sin pedir permiso, sin advertirnos de cada movimiento y sin concedernos siempre la oportunidad de rectificar.

Poema: PARTIDA

“Jaque al jaco”, dijo el jeque

pretendo con ello no ser bellaco

y te aviso cual jerarca

que puedo comerte el jaco.

 

Por ser de ley esta partida

no quiero mermar tus huestes

perdiendo espada tan lucida

dejando sin el jaco a tu jinete.

 

¡Quién avisa no es traidor!

si bien suele acontecer

que en la guerra y el amor

 

todo puede suceder

que no siempre se vence con valor

muchos ganan con la intriga del saber.

Soneto, primavera 2000

Siento en tus versos y en la reflexión ese carácter irónico y batallador que te definía, hasta el punto de sacarme, a veces, de mis casillas. Esa manera tuya de afrontar la vida mediante la estrategia, la constancia y la persuasión, con la que ganaste tantas partidas a lo largo de tu vida.

Aquí es donde inspiras mis Delicias de sobrasada y queso, que dejan de ser una simple combinación de ingredientes para convertirse, junto a tu recuerdo, en algo tuyo.

Son mi contrapunto gastronómico a las apariencias, los faroles y las intenciones ocultas que tan bien conocías.

¡Va por ti, papá!

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