Falafel con salsa tahiní sobre plato plano

Falafel con salsa de Tahiní

Curiosidades

El falafel con salsa de tahiní es mucho más que una simple croqueta vegetal: es un ícono culinario de Oriente Medio con una historia fascinante y secretos de preparación que marcan la diferencia.

El origen egipcio y las habas:
El falafel original (conocido como ta’amiya en Egipto) se elaboraba con habas secas. Se cree que fue creado por los cristianos coptos en Egipto hace más de 1.000 años como un sustituto de la carne durante la Cuaresma.

Significado del nombre:
La palabra falafel proviene del árabe filfil, que significa pimiento, y la forma más tradicional de comerlo es dentro de un pan de pita, relleno de falafel, salsa de tahiní, ensalada de pepino y tomate y encurtidos.

Desayuno básico en Egipto:
A diferencia de Occidente, donde se ve como aperitivo o cena, en Egipto el ta’amiya (falafel) es un desayuno muy popular, económico y energético.

El secreto de la textura:
Un auténtico falafel nunca se hace con garbanzos cocidos de bote. Los expertos chefs utilizan garbanzos secos que ponen en remojo durante al menos 24 horas hasta que se ablandan. Esto garantiza una textura crujiente por fuera y tierna por dentro, evitando que se desmoronen al freír.

Un truco maestro:
Para lograr esa textura esponjosa por dentro y un color dorado perfecto, añade una pizca de bicarbonato de sodio a la mezcla justo antes de freír.

Ingredientes para 4 personas:

500 g de garbanzos cocidos



Cilantro fresco

Medio sobre levadura en polvo

1 cebolla, sal y pimienta


Chile en polvo ( a gusto)

1 yogur griego natural sin azúcar

6 dientes de ajo

Comino en polvo

Tahini

Perejil fresco

75 gr de harina

Zumo de un limón

Paso a paso:

1) Colocar la cebolla troceada y los dientes de ajo en un bol y triturarlos con una batidora. Retirar y reservar.

2) En otro bol, colocar los garbanzos, un puñado de perejil, otro de cilantro, una cucharadita de sal, una pizca de chile (si gusta picante) y dos cucharaditas de comino. Triturar con la batidora hasta que se mezclen todos los ingredientes, pero sin que se forme un puré.

3) Añadir la cebolla y el ajo picados e incorporar también dos cucharaditas de levadura y la harina. Triturar de nuevo todos los ingredientes hasta conseguir una masa homogénea (si está demasiado pegajosa se puede añadir un poco más de harina). Refrigerar la masa durante una hora.

4) La salsa: Mientras la masa se está enfriando, preparar la salsa batiendo el yogur, una cucharadita de tahiní, dos cucharadas de zumo de limón, sal y pimienta.

5) Cuando la masa de falafel se haya enfriado, dar forma de bolas pequeñas y aplastarlas.

6) En una sartén al fuego con abundante aceite caliente, colocar uno a uno los falafel. Cuando estén dorados por un lado, se les da la vuelta y se cocinan por el otro. Retirar de la sartén y dejar enfriar un poco en un plato cubierto con papel de cocina para que empape el exceso de aceite.

7) Servir con la salsa de tahiní y pan de pita (opcional)

¡Qué lo disfrutéis!

Esta receta está inspirada por la siguiente reseña:

Mi conexión con Tagore.

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