Mujer sentada en soledad en un banco frente al mar, representando el duelo tras mil dias plasmado en la entrada sabor a mi.

Sabor a mi

Más de mil días en los que te llevaste contigo un pedazo enorme de mi alma, un trozo de mi vida que te sigue allá donde estés.

Es esa parte de mí que te acompaña, la que me mantiene fuerte. 

Este vacío  me recuerda que nunca seremos primera persona del plural y a pesar de ser una realidad imposible de cambiar, esta certeza es la que permanece más viva… 

Han cambiado muchas cosas pero otras, las más profundas que me entrelazan a ti, continúan como aquellos primeros días en los que, en casa, solo me esperaba la ausencia… una ausencia inmensa e  infinita que aún siento ahora porque si algo permanece inmutable  es que tú ya no estás aquí.

Continúas  en  mis pensamientos y te cuento las mismas cosas que siguen sorprendiéndome,  este mar azul cambiante e hipnótico, la luz cálida del atardecer llena de matices, las lunas llenas que me rebosan de tu presencia  y  me regalan aquella mirada que tan solo conocemos, tu sonrisa y yo.

Quiero creer que no te has ido, que estás a mi alrededor, que eres energía y la energía no se crea, no se destruye… 

 

Ahora las noches son menos desoladoras y los días más poblados de ilusiones, aún así, necesito ausentarme del mundo para encontrarte en mi soledad.

Y ni siquiera entonces eres mío…

 Ya no me perteneces, ya no te complemento.

Y me sorprendo porque, a pesar de la mujer que despertó cuando te fuiste, a pesar de sentirme a gusto con mi vida, a ratos, quizá demasiados,  la ausencia reabre la herida que sangra sin poder evitarlo.

Y en las noches de insomnio me entrego al silencio mirando al cielo,  buscándote en  una estrella que parece susurrarme tus mensajes con su tintineo de luz, o en la lluvia y las ráfagas de viento que aparecen de pronto de la nada, como tú.

Te escucho en un pensamiento sutil que  conecta contigo.

 Y reímos juntos. Tú desde allá, yo desde aquí…

 Esta última vuelta al sol me ha impregnado de tantas cosas…

Las estaciones, pintadas de ausencia han pasado fugazmente. 

Con tu partida muchísimas cosas han cambiado, pero sobre todo mi manera de observar todo lo que me rodea y cómo lo percibo. 

Estarías muy orgulloso de “tu pequeña sensiblera”, como solías llamarme entre ternura y sarcasmo cuando me ausentaba en situaciones que me superaban.

Ahora encaro de frente lo que venga y no tengo miedo, no me siento perdida. Será porque tú me acunas desde tu infinitud.

La inspiración vuelve a mi vida, los proyectos me mantienen en mi presente, nuestras tres personitas me roban sonrisas y algún que otro desvelo… pero no te los cuento, porque mi tiempo no es el tuyo y estas pequeñas rutinas ya no son parte de tu eternidad.

En todos estos miles de días estás aquí. En cada nuevo ladrillo o baldosa, en cada nuevo color y cada nuevo día te recordamos con nostalgia y  alegría.

 Es nuestra manera de recordarte.

Así que, he llegado a una conclusión que necesito confesarte.

 Continúo aquí, me gusta mi vida y quiero vivirla en plenitud.

 Sí, esto significa que debo aceptar mi realidad; no volveré a escuchar tu voz grave y serena, ni sentiré tus manos acariciando las mías…

Sí, es  reconocer lo inevitable.

 Es acoger las melodías que me aguardan, 

la alegría de vivir sin remordimientos, 

con tus recuerdos solapados a los míos, 

asumir lo que se fue y esperar lo que vendrá…

Pero siempre serás Tú, susurrándome vida…

 Yo, aprendiendo a respirar de nuevo.

 

Como dice nuestra canción:

“Pasarán más de mil años, muchos más…

 yo no sé si tiene amor la eternidad,

 pero allí tal como aquí,

 en la boca llevarás sabor a mí…”

Yo te llevo en mi corazón y en mi alma para siempre jamás.

En cada respiración escucharé tu susurro.

Hoy mi alma, ya más calmada, es capaz de susurrarte: 

«Hasta que volvamos a encontrarnos, amor de mi vida»

Y soy capaz de dejarte ir con una sonrisa y mucha esperanza.

24 de mayo 2026.-

La receta que me inspira esta entrada, es un plato que Manuel preparaba con intención y atención para inundar la cocina de aromas indescifrables:

Sus Patatas a la importancia

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