Caminando hacia las estrellas, encontrarás destellos e inspiración que te acompañarán a lo largo del camino. Cada resplandor es un indicio, un paso más cerca del lugar donde perteneces.
Hoy mi historia está dedicada a la creatividad, la pasión y el esfuerzo. Y es que se puede imaginar pisando tierra firme.
Para todos vosotros va mi historia.
Para los que soñáis despiertos, con los pies bien afianzados a la tierra, sin perder un ápice de fantasía.
Y los que miráis al cielo buscando ángeles.
Para los que contagiáis alegría y frescura.
A los creativos, que rozáis esa imperfección casi perfecta,
y a los que solo os doblegáis ante las emociones.
Mis pensamientos de hoy están con los guardianes de miedos, osados cobardes que se superan cada día.
Los que regalan sonrisas a puñados y convencen con una mirada.
Los que nos hacen sentir emociones a flor de piel.
Para los legales y leales que escalan infinitos inaccesibles.
Para los que contagian las alegrías y regalan imaginación.
Para vosotros, que escucháis vuestros instintos, valientes y solitarios.
Cerrar los ojos y desoír al resto del mundo.
Sois más auténticos cuando caéis para levantaros sin desfallecer,
a pesar de tanto, a pesar de todo…

Eres una cara, un nombre, una canción, un aroma, una emoción.
A tí, nacido con ese gen que te impulsa a ser exclusivo.
Como esa historia con la que viajamos a lugares infinitos,
esa manera de vivir y danzar hasta el infinito y más allá o abrazar la oscuridad y la luz,
como si lo luminoso también aprendiera de lo oscuro,
dejando el miedo atrás para siempre.
Cada una de estas formas de percibir la vida
cambian mi percepción del mundo.
Comprendo el significado de mi propósito.
Aprendo de los errores y para reconocer las señales.
Y entonces rectifico, porque la magnificencia de una vida no es quién eres o en quién te conviertes, sino cómo te sientes contigo mismo en el camino de tu reconstrucción.
Alguien muy especial me mostró, no solo con sus palabras, también con sus actos:
“No hay luz sin sombra que la proyecte.
No hay día sin noche. Una entra cuando la otra sale.
No se hieren. Se relevan. Se enseñan.
Y, en ese gesto antiguo, el mundo respira.”
Esta historia me inspira una delicia irresistible que no vas a poder dejar de saborear:
