¿Y si las luces que nos deslumbran solo fueran espejismos?
Áureo, rea
(Del lat. aureus).
- adj. De oro.
- adj. Dorado, o del color del oro.
- adj. Perteneciente o relativo al oro.
Reflexión
Buscamos con obsesión lo áureo en el camino, persiguiendo brillos y promesas que a menudo resultan ser solo el reflejo de una luz robada.
De niños, el mundo se viste con esa calidez dorada que nos hacía creer que el sol y la luna compartían el mismo secreto.
Sin embargo, el tiempo y la voz de los viejos sabios nos bajan a la tierra, desnudando las apariencias para recordarnos que no todo lo que reluce tiene valor.
La madurez es ese filtro necesario que nos despierta del encandilamiento, enseñándonos que las luces más puras son las que iluminan el alma desde la verdad, sin necesidad de deslumbrar.
Poema
La luna, de niño yo creía
que era el sol que se acostaba,
y en la noche, mientras dormía,
con tierno sigilo se apagaba.
El sol dormía en luz de plata
y era el primero en la mañana
que con sus áureos rayos derramaba
la hermosa luz que nos cegaba.
Profana enseñanza de mi abuelo:
que de la luna el brillo de plata
era el espejo al sol robado,
y su reflejo, solo un señuelo.
¡Cuántos brillos nos deslumbran!
Luces que en la vida nos engañan,
luces fatuas que nos ciegan,
tristes luces que no son nada.
A mi abuelo Pedro; Octubre 1989
El texto rinde homenaje a la sabiduría transmitida por las generaciones anteriores.
Mi padre siempre nos contaba historias de su abuelo y me fascinaba escucharlo. Puede que, entre las proezas del bisabuelo, hubiera mucha imaginación del nieto que las escuchaba.
De cualquier manera, aquellas tardes de papa contando sus recuerdos de la infancia, siempre se acompañaban de un bizcocho de mi madre con un chocolate ¿Quién se iba a resistir a escuchar atentamente y disfrutar de la historia y el acompañamiento dulce?