PROFANAR
tr. Tratar algo sagrado sin el debido respeto, o aplicarlo a usos profanos.
Reflexión
¿Qué puede haber más sagrado que la vida de la persona que amamos?
¿Puede haber una profanación más cruel que no respetar aquello que consideramos sagrado?
Cuando la muerte llega de repente, sin avisar, sin darnos tiempo a despedirnos, sentimos que ha corrompido aquello que era intocable.
Y entonces no solo se lleva un cuerpo, se lleva una parte de nuestra vida, de nuestros recuerdos y de todo aquello que todavía esperábamos vivir juntos.
Ella iba a ver a su cielo, a sus ángeles, iba al encuentro de su mayor regalo, sus nietos.
Pero ese viaje que debía conducirla hacia su cielo terminó topándose, inesperadamente, con el arcángel que le guiaría hacia él.
Quizá por eso cuesta tanto aceptar algunas muertes. Porque no entendemos que alguien pueda salir de casa camino de la vida y no regresar.
Entonces nos rebelamos. Preguntamos por qué. Nos enfadamos con la muerte, con el destino, con Dios. Queremos encontrar un culpable que nos explique lo inexplicable.
Pero quizá la muerte no tenga explicaciones.
Solo nos queda el amor, que es lo único que la parca no puede llevarse.
Porque podrá profanar un cuerpo, detener un futuro, arrancarnos una presencia… pero nunca podrá borrar lo que esa vida dejó en nosotros.
Y tal vez ese sea el verdadero cielo: que quienes nos quisieron sigan viviendo en nosotros.
El Poema
¡Qué no me lo toque nadie!
¡Qué no profanen su cuerpo!
El que la toque, qué rabie
con la rabia de los perros.
Era la bestia de acero
que destrozaba su carne
iba en busca de su cielo
iba en busca de su ángel.
y en la mitad del camino
tu arcángel vino a buscarte.
¡No, déjala para más tarde!
¡Lo siento! lo manda el destino.
No me engañes, es la muerte.
La parca o Dios ¡Es el sino!
Soneto, Madrid 1993
Esta entrada podría perfectamente mitigar la pérdida y el dolor a través de la calidez del Tiramisú,
su nostalgia cremosa y dulzura.
