MI ALMA TIENE PRISA

Andrade fue un niño prodigio. No solo tocaba el piano, con menos de 12 años, estudiaba literatura y hablaba francés. 

Hubiera dedicado toda su vida a tocar a Bethoven y Mozart pero la muerte de su hermano a la edad de 14 años, le causó tal impacto, que le provocó un temblor permanente en sus manos, por lo que tuvo que abandonar su carrera como concertista aunque continuó su pasión como profesor.

Pero un artista no sabe hacer otra cosa que crear y nos regaló sus letras.

 Fue incansable e insaciable y escribió emociones como las que comparto con vosotros. 

separador con pájaros y flores

Este poema se titula mi alma tiene prisa y nos hace preguntarnos qué es más importante, vivir nuestro tiempo siendo leales a nosotros mismos, rodeados de nuestra esencia o perderla queriendo ser una copia de otros.

Quizá es una determinación que aprendemos cuando el tiempo se nos va acortando mientras el alma se nos hace más grande.

Mi alma tiene prisa

Conté mis años y descubrí, que tengo menos tiempo para vivir de aquí en adelante, que el que viví hasta ahora…

Me siento como aquel niño que ganó un paquete de dulces: los primeros los comió con agrado, pero, cuando percibió que quedaban pocos, comenzó a saborearlos profundamente.

Ya no tengo tiempo para reuniones interminables, donde se discuten estatutos, normas, procedimientos y reglamentos internos, sabiendo que no se va a lograr nada.

Ya no tengo tiempo para soportar a personas absurdas que, a pesar de su edad cronológica, no han crecido.

Ya no tengo tiempo para lidiar con mediocridades.

No quiero estar en reuniones donde desfilan egos inflados.

No tolero a manipuladores y oportunistas.

Me molestan los envidiosos, que tratan de desacreditar a los más capaces, para apropiarse de sus lugares, talentos y logros.

Las personas no discuten contenidos, apenas los títulos.

Mi  tiempo es escaso como para discutir títulos.

Quiero la esencia, mi alma tiene prisa…

Sin muchos dulces en el paquete…

Quiero vivir al lado de gente humana, muy humana.

Que sepa reír de sus errores.

Que no se envanezca con sus triunfos.

Que no se considere electa, antes de la hora.

Que no huya, de sus responsabilidades.

Que defienda, la dignidad humana.

Y que desee tan sólo andar del lado de la verdad y la honradez.

Lo esencial es lo que hace que la vida valga la pena.

Quiero rodearme de gente, que sepa tocar el corazón de las personas.

Gente a quienes los golpes duros de la vida, le enseñaron a crecer con toques suaves en el alma.

Sí… tengo prisa, por vivir con la intensidad que sólo la madurez puede dar.

Pretendo no desperdiciar parte alguna de los dulces que me quedan.

Estoy seguro que serán más exquisitos que los que hasta ahora he comido.

Mi meta es llegar al final satisfecho y en paz con mis seres queridos y con mi conciencia.

Tenemos dos vidas y, la segunda comienza cuando te das cuenta que sólo tienes una…

Mario Andrade 1893 – 1945. Poeta, novelista, ensayista y musicólgo  brasileño.

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Este poema me ha inspirado una receta sencilla, saludables, vistosa y nada elaborada, pero que llena mis fogones de aromas de hogar. SALMÓN FRESCO EN PAPILLOTE.

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