Cocina completaente ordenada, foto en blanco y egro, representando el orden que genera un trabajo invisible, critica plasmada en el delantal invisible.

El delantal invisible

Por herencia cultural, por circunstancias personales, por libre elección… tenemos en esta sociedad nuestra un ingente número de mujeres que dedican sus días exclusivamente a cuidar de su casa y su familia: un trabajo duro, sin remuneración económica, muy habitualmente sin reconocimiento y cuyo horario abarca 24 horas/día, 7 días/semana, 365 días/año. Además, existe un buen número de ellas que compaginan, de forma paralela y sin ninguna ayuda de sus parejas, el trabajo fuera y dentro del hogar, ya que esta función cotidiana sigue considerándose propia del sexo femenino.

Las labores del hogar nos fueron asignadas por imposición patriarcal, como deriva de enmarcarnos con el título de sexo débil.

¡Qué necedad rocambolesca y arcaica rotularnos así por nacer con unas condiciones biológicas distintas y estar delineadas con unas formas físicas —mínimas— diferentes!

Dibujo de pradit, representando el trabajo invisible de las tareas del hogar, crítica plamasmada en el delantal invisible de ML Ventura

Afortunadamente ya quedó archidemostrado que estas diferencias no nos delimitan en absoluto; sin embargo, durante mucho tiempo han servido para mantenernos alejadas de un variado número de profesiones y sometidas a esa “vulnerabilidad”.

A pesar de todo, hoy por hoy, aún es una obligación asumida en su totalidad por muchísimas mujeres: un rol inevitable que no desaparece por mucho que se despotrique a propósito de ello, se discuta con la pareja o los hijos, o se acuda a las manifestaciones a reivindicar el derecho a la igualdad.

Si bien es cierto, existe un porcentaje cada vez más elevado (o eso parece) de parejas que tienden a repartirse las tareas del hogar y el cuidado de los hijos, pero no se hagan ilusiones porque, muy a menudo, esto viene derivado expresamente por circunstancias tan concretas como el desempleo.

Cabe destacar que aún no se ha logrado arrancar ese concepto social que relaciona ser ama de casa con el género femenino; y no porque los hombres no sean capaces de llevarlo a cabo, sino porque dejan de hacerlo en cuanto comparten las tareas con una mujer.

Ponerse el delantal es desempeñar un trabajo sin horario ni control sobre el ritmo diario, ya que las multitareas surgen de manera constante y de modo imprevisible y, en multitud de ocasiones, no existen pausas o momentos de descanso. Además, insta a adquirir y desarrollar de forma natural los conocimientos adecuados para ejercer de limpiadoras, niñeras, doctoras, psicólogas, conductoras, cocineras, organizadoras, gestoras, entrenadoras, secretarias, maestras… etc., a menudo casi todo en un mismo día, siete días a la semana y trescientos sesenta y cinco al año.

Tampoco está remunerado y, por ende, no existe el derecho a exigir el descanso, ni semanal ni vacacional. Y al ser un trabajo monótono e invisible —ante nuestras propias familias y ante una sociedad que, a pesar de considerarse avanzada y carente de prejuicios, con absoluta desfachatez nos agrupa en censos y estadísticas como ciudadanas inactivas— acaba afectando seriamente a la salud, sobre todo a la emocional.

Aunque parezca increíble, las primeras reivindicaciones se produjeron en el siglo XIX.

¿No es hora ya de comprender que asumir la carga del hogar en todo su conjunto es, además de un acto muy digno, una forma muy positiva de ganar tiempo en familia y un avance muy inteligente en nuestro camino como sociedad moderna?

A pesar de todo, hoy por hoy, aún es una obligación asumida en su totalidad por muchísimas mujeres: un rol inevitable que no desaparece por mucho que se despotrique a propósito de ello, se discuta con la pareja o los hijos, o se acuda a las manifestaciones a reivindicar el derecho a la igualdad.

Y tú ¿te atreves con el delantal?

M.L. Ventura.

La receta que acompaño a mi delantal invisible es rápida de preparar , deliciosa y muy sencilla de elaborar para cualquier principiante en los artes de colocarse un delantal por primera vez.

Ensalada Tibia de Calabaza, Mozzarella y Setas.

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