Manos adultas sosteniendo las de un niño, representando la entrada de Manuel, jamás lo pude entender

Jamás lo podré entender

Autor: Manuel Bueno Camino

Atemporal: “Que está fuera del tiempo o lo trasciende”.
Sinónimo de intemporal, acrónico.
Se aplica comúnmente a conceptos, obras de arte o estilos que permanecen vigentes independientemente de modas o épocas.

 

Reflexión: ¿Puede existir algo más atemporal que una madre?


Ella permanece y está siempre, en cualquier época de nuestra existencia.
Independientemente de quién seas, qué seas o cómo te comportes, ella te acepta y te reconoce en cualquier situación.


Es la aparición milagrosa que te sostiene en los momentos de soledad. La caricia tierna que reconforta. La luz en la adversidad. La voz que no quieres escuchar, pero que te guía.
La presencia silenciosa a la que siempre acudes.


La cicatriz en nuestro vientre nos recuerda que partimos de una misma esencia y, nos guste o no, compartimos la parte más íntima de nosotros mismos, aquella que permanece oculta en lo más profundo de nuestra alma.
La madre es el único vínculo que nunca se agota, que nada espera, que todo lo entrega.
Ni los 365 días de cada año de una existencia serían suficientes para rendir tributo a una madre.

Jamás lo podré entender, la belleza y lo trascendental de lo que representa una madre, un bebe sostenido por sus manos en acuarela.

Jamás lo podré entender

 

Jamás comprenderé, por más que quiera,

por qué un solo día a la madre se aclama,

si es ella de la vida eterna llama

y de nuestra existencia la frontera.

 

Paren las madres siempre, en su carrera,

cada aurora un nacido las reclama,

su vientre es el taller que nos programa

y el descanso en su amor nunca se espera.

 

Sin su luz este mundo sería nada,

su valor sobrepasa lo que vemos,

en una entrega humilde y abnegada.

 

¿A dónde el varón podrá caminar?

Qué poco es el mérito que hemos tenido

por ellas, las madres, en nuestro hogar.

 

Primer domingo de mayo. 

Día de la Madre.

6-5-2001

Hay palabras que están destinadas a no borrarse nunca.
Estos versos los escribió mi padre y hoy habitan en Sempiterno, con algunos cambios sutiles para que su ritmo fluya con más melodía, pero sin perder su intención original.
Creo que es una reflexión profunda sobre el milagro de la maternidad y la humilde gratitud que les debemos.
Él, estoy segura, sentiría un orgullo muy especial al saber que sus pensamientos y emociones son compartidos y tienen un propósito. Como solía decir: “Si tan solo una persona se siente identificada con estas nimiedades que escribo desde el corazón, me sentiré absolutamente dichoso”.
Así que aquí está papá: desde tu corazón a Sempiterno en Historias entre Fogones, y de aquí, a la memoria de todos vosotros.
Con esta entrada comparto uno de los platos que siempre me pedía en estas fechas. A pesar de comenzar “los calores” propios de la primavera, le encantaba este clásico: el cocido de “sus madriles” (como él decía).

 ¡Va a tu salud!

0 0 Votos
Valoración.
Subscribirse
Avisar de
0 Comentarios
Respuestas en línea.
Ver todos los comentarios