LA BELLA Y LA BESTIA

Fotografía: Rocío Orcera

Villalba. Madrid.


LUZ Y SOMBRA

El primer rayo que asoma cada mañana entre los dos grandes riscos que delimitan la cascada  y el último del atardecer  que se esconde bajo sus aguas cristalinas,  es una visión única. Un  momento en el  que el sol desaparece en el horizonte dejando una única línea verde tan espectacular, que no existe en esta tierra ninguna paleta de colores semejante. Es una tonalidad de otro mundo, un instante de perfección en el que lo infinito se deja admirar.

Pero sé que, tras la calma llega la tormenta. Conozco  lo que se esconde tras el rayo. La oscuridad absoluta donde habita la bestia. No se puede huir de la sombra como no se puede resistir  a la atracción espectacular de su luz.

Debo decidir en un instante, ¿evito esta magnífica visión o acepto sus consecuencias?

Ya he pasado por esto una y otra vez. Un espacio de tiempo insignificante para dilucidar algo trascendental.

La bruma inunda cada rincón y brizna de hierba. El melodioso sonido del agua deslizándose entre los peñascos se extingue en una oquedad vacía de notas. En el silencio, percibo la respiración aguda de la bestia, siento su presencia en el murmullo de río, cómo me acecha en las armonías, casi imperceptibles,  de la cascada… Siento frío y estoy sola.

ALMA Y CUERPO

 En el paraíso, el verde del Edén es el color predominante, una señal divina que dura un instante infinito.

El rayo esmeralda es un regalo del creador a la vez que un castigo. No puedes desligar una parte de otra. Como las dos formas de una moneda, te lo juegas todo a  cara o cruz. No se puede elegir cuál rostro te pertenece y de cuál reniegas.

 Hay multitud de vidas aglutinadas en un soplo de aire, luchando entre  el bien y el mal, sin ser conscientes de los ojos vigilantes que se mimetizan en sus rutinas. La bestia nos alienta cada vez que causamos dolor o elegimos sufrir. Si nos desprendemos de su influencia para hacer el bien, nos acecha incansablemente.  Con cada una de las decisiones que tomamos elegimos entre la luz y la oscuridad, dependiendo del resultado de nuestras acciones, nos acercamos más a una, alejándonos, inexcusablemente, de la otra.

La autenticidad de odiar o amar, como el rayo verde, es el dilema de la vida.

Cadenas que nos atan o alas que nos liberan.

Almas, que abandonan un cuerpo que les esclaviza, para elevarse hasta un universo, aparentemente, lleno de nada.

La bestia se erige en los límites de la luz ocultando, con su inmenso cuerpo, el otro lado,  atrapándote en su ratonera con engaños. Para ello ha creado el arma más potente jamás construida, un poderoso escudo que nos encadena infinitamente en sus confines. Los cinco sentidos.

BELLA Y BESTIA

El Edén no se conforma de leyes, sino de principios que te desvelan cómo opera el universo. Yo decido en qué  frontera quiero existir.

Un espacio inmenso de negrura donde toda la materia se libera alcanzando un poder infinito.

La fuerza de la energía al  escapar de su trampa, despierta al aura en su máximo esplendor.

Un trozo de bondad con capacidad para luchar, agilidad  para pensar rápidamente y saber cómo actuar ante la verdad revelada. En ese instante se traspasa los confines oscuros y el rayo aparece en todo su esplendor.

No juzgar a los demás es el arma más potente para luchar contra él.

Si venzo a las emociones más primitivas, siento como la bestia se debilita. Las brumas se disipan y el murmullo de la cascada resuena con fuerza. Ha comenzado  mi liberación. La oscuridad se viste de verde del edén.

Su visión es un efecto tan bello como la  luz que desprende. Como el río que se  desliza hacia el mar  limpiando las veredas que encuentra a su paso, la esencia fluye desde las entrañas purificando mi conciencia.

Al fin mi mente recibe los pensamientos que le llegan del alma porque Ella es la única que tiene la potestad para pensar.

Ahora sí estoy donde debo.

He vencido a la bestia. La oscuridad se ha llenado de luz.

 El alma, bella, limpia, ha encontrado su paraíso.

niña estrellas

Este cuento inspira una receta con sabores intensos: LASAÑA DE BACALAO


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